expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

martes, 30 de agosto de 2011

Cuando apuestas, sólo pueden pasar dos cosas...


    Que ganes o que pierdas. Y el problema no es precisamente ganar o perder, sino qué ganas o qué pierdes. El problema es hacer la mayor estupidez, gilipollez o insensatez que has hecho en toda tu jodida vida y perder a alguien que lo era todo para ti. Perder a una de esas personas que son tan únicas como irremplazables. No se si sabréis lo que significa que desaparezca uno de esos pilares que impiden que caigas y que te mantienen a flote, pero no os lo deseo a ninguno. Es una sensación horrible, le echas de menos constantemente, solamente quieres hablar con él y explicarle el porqué de tu decisión aún sabiendo que no la va a entender. Pero, ¿sabéis que es lo peor de todo? Saber que has hecho daño a alguien a quién de verdad le importabas, a pesar de tus tonterías, tus paranoias, tus enamoramientos… Alguien que siempre ha estado dispuesto a ayudarte. Y todo por actuar por puros impulsos. ¿Quién me mandará a mí? Y lo peor de todo es que probablemente no haya vuelta atrás, porque cuando haces daño a alguien, a pesar de que te arrepientas y de que le pidas perdón un millón de veces, la herida siempre estará ahí y con el tiempo se curará pero la cicatriz seguirá ahí, día a día, recordando lo que sea que hiciste. Y no te pido que me perdones, aunque ya sabes lo muchísimo que lo siento, porque sería pedirte demasiado viendo todo lo que has dado y cómo me he portado. Sólo te voy a pedir una cosa, que no me guardes rencor y que si algún día decides olvidar lo sucedido aquí estaré yo, dispuesta a retomar la amistad en el mismo lugar dónde la dejamos unos meses atrás. Sé que esto no va a ser fácil, pero respeto totalmente tu decisión y me voy a quitar del medio como me has pedido. No te voy a olvidar (espero que tú a mí tampoco).

P.D. Lamento haberme convertido en esta persona tan distinta a la que conociste.
P.D.2. Te quiero, te quise y te querré.

lunes, 8 de agosto de 2011

Verano 2011. Parte 1.




























La vida no es un problema para ser resuelto, es un misterio para ser vivido.























Todas las fotos hechas con una BlackBerry, de ahí su calidad,   
pero lo importante son los instantes que en ellas aparecen y
 las personas que los han vivido conmigo.   Verano 2011.