viernes, 14 de septiembre de 2012
Viva la vida.
"Me llamo Elena. Escribir es mi sueño. Meter el mundo en una página. Sentir el repiqueteo de las teclas del ordenador o, mejor aún, ver cómo se seca la tinta de una pluma estilográfica en un cuaderno conservado a duras penas con un poco de pegamento y una goma. Es mi pasión. El instante en que me siento más viva es aquel en que releo una frase, un pasaje, una idea que he detenido para siempre en el blanco del papel transformándolo a mi manera. Es difícil hacer comprender eso a los que piensan que la vida es tan sólo el armazón que en el pasado tenías por cierto, a quien ha dejado de emocionarse, prisionero de las innumerables dificultades de la vida. Como si las dificultades fueran únicamente un mal rollo cuando, en cambio, son ocasiones, posibilidades de demostrar que podemos conseguir lo que pretendemos. ¿Soy una idealista? ¿Una loca? ¿Una soñadora? No lo sé. Tengo dieciocho años, miro alrededor y veo que la vida es dura. Sí, pero también espléndida. Conozco los problemas del mundo, no escondo la cabeza debajo del ala, es duro suscribir una hipoteca para comprar un tugurio, es difícil encontrar un trabajo que no te dé simplemente lo suficiente para sobrevivir, sino que, además, te permita expresarte y vivir de una manera digna. Y también soy consciente de las innumerables injusticias y violencias que nos rodean, No obstante, no he perdido la esperanza. Me conmuevo al contemplar un amanecer. Danzo con la vida, la invito a bailar, la abrazo sin excederme, la miro a los ojos y la respeto y la amo, al igual que adoro la mira de una persona enamorada. Eso es. Me gustaría estar en esa mirada, dentro, siempre, ser su sueño, hacer que se sienta única como la gota del rocío que por la mañana ilumina de repente el pétalo de una violeta."
viernes, 1 de junio de 2012
Declaración de intenciones.
Dos años después vuelvo a recluirme en mi bonito "refugio" para evitar babosos, cabrones y todo tipo de individuos de semejante calaña.
Comprobado está que en todas las mentes masculinas la actitud predominante es esa de "prometer hasta meterla y una vez metido se olvidó lo prometido" y que ya puedes mover cielo y tierra buscando ese "algo más" que solo buscaban una cosa de ti y tú, pobre ilusa, les creíste todos los cuentos que te contaron. Y con esto no pretendo cerrar ninguna puerta ¿eh? porque me gusta creer que aún quedan hombres buenos ahí fuera y que algún día encontraré a uno. Sólo voy a evitarme sufrimiento innecesario por "hombres" que no merecen que ni una mísera lágrima sea derramada por su culpa.
Así que chicos, si sois de los que prodigais el lema anteriormente mencionado absteneos de intentar algo conmigo, porque no conseguiréis nada además de perder el tiempo; pero si por el contrario quereis conocerme de verdad aquí estaré para dar una llave de mi "refugio" a quien de verdad la quiera y la merezca y me lo demuestre.
Mientras tanto va a tocar decir eso de "you can tell Jesus that the bitch is back" ;)
martes, 20 de marzo de 2012
¿Qué es lo verdaderamente importante?
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
jueves, 9 de febrero de 2012
Se marcha un Enero más. Y ya van dos.
Te fuiste. Y aprendiste a estar lejos, a estar sola. Aprendiste a echar de menos. El significado de la palabra distancia y como duelen cada una de sus letras. Aprendiste lo que es estar triste, y ser triste. Lo que es llamar sólo para escuchar una voz, cogerse autobuses sólo para ver unos ojos. Al principio con la ilusión de una niña la noche de Reyes; al final… con el corazón roto como si esa misma niña, hubiera descubierto a sus padres esa noche poniendo regalos debajo del árbol. Aprendiste lo que es el miedo a perder a alguien, y lo que es el miedo después de haberlo perdido. Llorar ya sabías, pero aprendiste a esconderte para hacerlo, y a sonreír cuando no te apetecía. Aprendiste lo que es el amor, y también el desamor. Un corazón roto. Y deseaste con todas tus fuerzas que el mundo se parase para que pudieras recomponerlo, pero eso no pasó. Y ahí fue cuando aprendiste a seguir adelante y a reconstruirte a la vez que caminabas. A hacerte fuerte. Te dejaste llevar por la rabia, pero aprendiste que quemar cuatro imágenes de papel no iba a ayudar a borrar las miles de imágenes guardadas en tu cabeza. Aprendiste a tragarte las ganas, las lágrimas, las palabras. Y que las cosas no siempre salen como queremos. Pensaste que escuchar “ya no te quiero” era lo más duro que te podía pasar, pero lo más duro fue el silencio que vino después. Y ahí aprendiste a odiar, y que odiar también duele. No sabías nadar, pero aprendiste a hacerlo porque no te querías ahogar. Y al llegar a este punto aprendiste que si tú no piensas en ti, nadie más vas a hacerlo. Entonces nadaste con más fuerza, y no te ahogaste. Que te dejen solo, al final es la mejor forma de llegar a conocerse a uno mismo; ahí fue cuando aprendiste a conocerte, a quererte, a cuidarte… y a no necesitar a nadie que lo hiciera por ti. Te caíste por lo menos una vez al mes desde Enero hasta Diciembre, pero aprendiste a levantarte. Y a cambiar la saliva por el alcohol para curar tus heridas; escuece más, pero también es más efectivo. Pensaste que nunca más podrías confiar en nadie, pero conociste a personas increíbles, y aprendiste a volver a confiar. Pensaste que nunca más nada te haría sonreír, que nunca más volverías a mirar a un chico, que nunca más podrías escuchar esa canción sin romper a llorar… pero aprendiste a hacer eso, y muchas más cosas, poco a poco. Desde el principio. Igual que se aprende a hablar o a andar. Aprendiste a disfrutar de las cosas pequeñas. Que hay amigas que son de verdad, y que como te quieren tus padres no te va a querer nadie. A olvidar todavía no has aprendido, pero sigues trabajando en ello. Y sé que algún día lo conseguirás. Por eso, ahora que me marcho, te escribo estas líneas. No podía irme sin decirte que estoy muy orgulloso de ti, que he visto como ha cambiado tu vida a lo largo de este año y que tú también has cambiado, pero sigues siendo la misma. Antes de desaparecer para siempre, necesitaba pedirte que cuando consigas aprender a olvidar, me olvides a mi también. No quiero que recuerdes algo como yo. Algo feo. Pero si quiero que aunque cambie tu vida, y cambies tu pelo, tu forma de vestir o de hablar, nunca te olvides de donde vienes ni quien eres. Nunca olvides que tu hogar está en ese pequeño trocito de tierra lejos del mar. Prométeme que nunca dejarás de aprender, de tus errores, y también de los errores de los demás. Que algún día también aprenderás a perdonar, que seguirás creciendo, y que nunca, NUNCA, borrarás de tu cara esa sonrisa. Porque aún te quedan muchas personas a las que enamorar con ella.