expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

jueves, 30 de diciembre de 2010

Entonces, cuando dejé de creer en el amor...

    Cuando me miró por primera vez fue como darle al botón de borrar sin querer y tener que volver a empezar. Pero mejor. No creía en el amor a primera vista. Ni siquiera creía en el amor. Y cuando me miró con aquellos ojos fue como si el Big Rip y el Big Bang eclosionaran a la vez destruyéndolo todo dentro de mí y dejando espacio para crear un nuevo universo; uno en el que él sería el centro de gravedad. A veces pasa cuando bajas la guardia. A veces una sonrisa te atonta y te olvidas del daño que creías irreparable. Es curioso como a veces una simple mirada cura todas las heridas del pasado, casi sin dejar marca. Como viajar a un lugar en el que mirar al pasado no entristece rostros, sino que fortalece a los corazones y regala tranquilidad a las almas que al fin consiguen ver el lado positivo de aquel mal que un día no pareció venir por ningún bien. Es absolutamente fascinante que el simple sonido de una voz nueva sea suficiente para que una persona, de repente, se cuele en un corazón. Un día me levanté y quise negarlo, al siguiente lo hice y tres semanas después todos lo sabían pero yo me resistía a admitirlo. Aunque no se por qué, pero desde que su mano apretó la mía, aquel primer viernes, mi mente y mi corazón se pusieron de acuerdo por primera vez en mucho tiempo, y los dos afirmaron rotundamente “él, tiene que ser él”. Y para cabezota, yo. Es esa clase de sensación que no se tiene con cualquiera, que no puedes decidir tener y que condiciona el resto de tu existencia. Y es lo típico que pasa y dices, me voy a esforzar, y me esforcé, pero pensé “vaya, ha sido demasiado fácil”. ¡Para qué hablaré! ¿Lo querías difícil? Pues toma. Sí, es verdad, siempre me han gustado las cosas difíciles, pero en realidad nunca he sido valiente para enfrentarme a ellas. Mentiría si dijera que ni una sola vez pensé en rendirme, pero mentira más grande sería decir que cada vez que veo esos ojos que me miraban no me entraban ganas de seguir luchando por la sonrisa que se escondía tras esos labios. A veces parecía la típica historia que nunca tiene final, que se estanca en un círculo vicioso y acaba siendo un simple juego de niños, y otras parecía que iba a tener un final feliz. Aunque más del sesenta por ciento de la gente me decía lo típico de te hace daño, no te merece… ¿Y a mi qué si me merece, no me merece o ninguna de las dos? Nadie lo entendía, puede que ni siquiera yo. Mi corazón y mi cerebro ya no estaban tan de acuerdo como al principio, pero los dos sonreían cuando él me miraba de reojo. Un juego o no, era bonito, nada parecida a la típica historia que tantas parejas cuentan. Porque, yo, siempre lo he dicho: esas historias en las que todo es rosa desde el primer día, las mariposas vuelan y siempre es primavera, no son historias de verdad; al final el rosa destiñe, las mariposas mueren y las flores se secan. Pero ¿quién puede apagar un fuego que no ha conseguido apagar un invierno? ¿Quién marchitaría un sentimiento que ha sobrevivido a un otoño? Son tantos días los vividos y tan extremas las experiencias que ni un agujero negro podría absorber tantísima magia. Sí, magia. ¿Algún día os habéis sentido a años luz de la persona supuestamente cercana? ¿Alguna vez habéis mirado a algún ser querido y sentido que no le conocíais? Sí, ¿verdad? Todos. Pues él y yo no. Porque aunque estuviéramos cada uno en una punta del planeta, su olor me perseguía y mis besos le encontraban. Porque aunque ni siquiera nuestras miradas se cruzaran, nuestros corazones nunca se soltaron. Y como dijo alguien “no es necesario ir de la mano para estar juntos”. Al principio no lo entendí, pero un día me llamó y no fui capaz de colgarle, un día me llamó estando yo enfadada y lo único que se me ocurrió hacer fue entenderle y apoyarle. Y después de todo, cuando ya parecía que el verano nos separaba, que tenía tres meses para olvidarme de un juego que a todos les parecía estúpido, la suerte cambió. Suerte para los que crean en ella, porque yo no creo en las casualidades. Yo creo en el destino, y creo que él nos estuvo poniendo a prueba en todo momento. Nos situó en un tira y afloja. Era el eterno sacrificio, una empatía jamás contemplada en la raza humana. Algo tan supremo que había superado todas las pruebas del destino. Y aquí es cuando os cuento que los finales felices son los que se quedan en el aire. Un final que en realidad es un principio.
    Yo ya no creía en el amor. Él me hizo volver a creer, volver a tener ilusión por una persona. Gracias a él perdí el miedo a dormirme y soñar. No siempre fue fácil, pero nunca he querido dejar de sentir lo que siento por él; incluso cuando dolía, amaba amarle como le amo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Un cincuenta por ciento de amor y un cincuenta por ciento de vicio.

Ven. Mírame a los ojos, fijamente. Provócame. Mantente cerca para que pueda respirarte y tú puedas respirarme. Acércate más, hasta que no pueda resistir las ganas de besarte. Pero hazlo tú, bésame. Bésame despacio y deja que disfrute de la textura de tus labios jugando con los míos. Deja que saboree tus besos a cada segundo y me pierda con tu revoltosa lengua. Deja que te muerda mientras tus manos se enredan en mi pelo. Quiero recorrerte a base de caricias mientras tus labios me envuelven en besos que no se limitan a mis labios, mientras me incitas a todo con besos tentadores. Juguemos. Investiga cada centímetro cuadrado de mi cuerpo con tus indiscretas manos, que yo te sigo, recorriendo cada rincón de tu piel por la frontera de tu cuerpo, sin parar, hasta que seamos capaces de dibujar en un mapa cada punto cardinal; hasta que nos aprendamos de memoria cada lunar. Siénteme. Búscame, que me encuentres envuelta en la pasión de un momento interminable pero efímero. Pégate a mí. Siente mi calor y pásame el tuyo, que no haya ni un centímetro entre tu cuerpo y el mío, y sigue. No pares. Deja que enloquezca ante la idea de que tus manos sigan jugando a meterse por debajo de la ropa, de mi ropa. Que quemo si estás tan cerca. Que deliro al sentirte. Que me derrito entre tanta pasión. Que mis manos se pierden por provocarte un poco más. Que noto como sube la temperatura cuando recorro tu cuerpo y me miras con esos ojos agarrados al deseo de tenerme. Que muero por tenerte. No dejes que nada nos pare, que nada nos interrumpa. Usemos la creatividad para encontrar la máxima expresión de placer jugando con las sensaciones de las caricias. Todo vale. No se me ocurre un paraíso más perfecto que aquel en el que tus labios se deslizan por mi piel, ni un sonido mejor que el de tu voz susurrándome al oído. Llévame por el camino del éxtasis hasta alcanzar las más de ochocientas pulsaciones por minuto que experimentan los colibríes, hasta que lo único que se escuche sea nuestra respiración acompasada y entrecortada (cada vez más fuerte). Poséeme hasta que la física y la química determinen el fin del inmejorable y explosivo momento. Solos tú y yo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Carta II.

Querido tú:
  


    Aquí estoy otra vez escribiéndote. Sigo sin entender la situación, pero creo que tú lo entiendes todavía menos que yo. El caso es que no te haces ni una ligera idea de absolutamente nada.
    ¿Sabes? Si no se tratara de ti, si fueras cualquier otra persona y no tú, habría acabado con todo esto hace ya tiempo, pero como eres tú no puedo.
    Tampoco soy capaz de decirte que si quieres lo que sea conmigo dejes a tu novia. No soy capaz de decírtelo por varias razones. Una de ellas es que no me parece justo hacerlo, la otra es que se la respuesta y no quiero ni leerlo ni oírlo. Y es absurdo, pero hay algo en esta maldita situación que me gusta...
    Sonará egoísta, pero creo que te quiero mucho más que ella. Y pensarás "¡y tú que sabes?". Pues no, no lo se, pero lo creo. Igual que creo que yo me dedicaría mucho más a intentar hacerte feliz que a robarte el móvil para que no hables con una histérica que no para de llamarte porque se muere de ganas por verte.
    Me gustaría saber por una vez qué pasa por tu mente, que sientes, que piensas de todo esto, pero supongo que tendré que quedarme con la duda. Todas las noches me pregunto si será cierto lo que todos me dicen, si será cierto que soy tu segundo plato y que no sientes nada...Pero no creo que eso sea cierto y te defiendo siempre. Todas las mañanas me levanto deseando que sea por la tarde  y pidiendo por favor que te conectes para hablar contigo, y si no hablamos siento que mi día está incompleto- Llevo tantos días dándole vueltas a cómo reaccionarás cuando te diga todo esto...Y me asusta, me asusta porque creo que lo único que voy a conseguir es alejarte de mí. Porque está tu novia, y la quieres, lo se. Pero también me quieres a mi, sólo que de forma diferente.
    Crees que me importas, pero no te das cuenta. No me importas. Un amigo me importa, tú no me importas. A ti te quiero. Y se que si algún día te paras a leer esto vas a pensar que soy estúpida, pero me pasaría la ida dándote razones por las cuales te quiero. Como que me has hecho olvidarle, como que consigues hacerme sonreír hasta en el peor de mis días...Y seguiría, pero no serviría de nada. ¿Que qué es todo esto? Creo que es la petición para salir más cutre que existe en el mundo, porque ni siquiera quiero que me des una respuesta, puesto que de momento la se. No te imaginas lo que me cuesta ser tu amiga y escuchar todo lo que haces con tu novia y tratar de ayudarte cuando las cosas no salen como tú quieres.
    No creas que me voy a rendir y que voy a dejar de intentarlo. No, porque tu voz me da la chispa de esperanza que me hace falta para seguir, porque tus ojos me dicen que sientes algo más pero que está escondido, .
    No se exactamente por qué, pero se que eres tú. Encajas tan bien con el prototipo de príncipe azul con el que siempre he soñado...¡Infantilerías! El caso es que eres con lo que sueño cada noche, y dicen que cuando conoces a una persona sabes que es la indicada. ¿Por qué? No lo se, pero creo que llevan tazón. Lo creo porque lo siento. Creí que nunca volvería a creer en el amor y que nunca me dejaría caer en sus redes otra vez, pero tú lo has cambiado todo.
    No se si esto facilita o dificulta tu comprensión de la situación. Espero que la facilite, con toda mi alma. Yo, que por mucho que me cueste, sabes que siempre estaré aquí, como amiga, y como lo que tú quieras.




Fdo: tu...lo que sea.


Elena.




P.D.: Te quiero ¿Te enteras? Te quiero.

martes, 16 de noviembre de 2010

Carta I.

Querido tú:

    Tengo muchas cosas que decirte y la verdad es que no se cómo empezar. Quizá deba hacerlo por lo más importante: te quiero.
    Dicho esto continuaré intentando explicarte con las palabras correctas mi situación.
No se exactamente qué somos ni se qué dejamos de ser, no se qué sientes por mi ni qué dejas de sentir y, lo más importante de todo, no se que hacer.
    Mi posición como amiga debería ser clara, pero olvidaba que ya no lo soy (según tus últimas palabras). Imaginando que por alguna remotísima casualidad aún me consideraras “amiga” debería ayudarte en todo lo que pueda pensando en lo que te va a hacer bien. Visto así es simple, si para empezar supiera qué te va a hacer bien. Como no lo se, he de suponer que ella es lo que te hace bien. Conclusión: debería ayudarte a estar bien con ella, pero resulta que si hago eso lo voy a pasar bastante mal (de hecho, ya lo estoy pasando).
    Mi posición como persona con una mínima capacidad de raciocinio debería ser evidente, quitarme del medio y dejar que el destino haga su trabajo. Visto así carece de complejidad, pero resulta que no me gusta la idea de renunciar a ti. Conclusión: opción casi imposible de realizar.
    Mi posición como enamorada debería ser obvia, entregarme completamente a ti y hacerte ver que yo te voy a hacer más feliz, sin pararme a pensar qué es lo que realmente quieres. Problema: eres (o eras) mi amigo y me importa tu felicidad. Conclusión: no hay nada concluyente.
    Te juro que lo he intentado, le he dado mil vueltas al asunto, ser objetiva, ser subjetiva, tirar hacia ti, tirar de ti… Lo he cogido del derecho, del revés, con mucha luz, con poca luz, desde un punto de vista maduro (dentro de lo que mi capacidad alcanza), desde un punto de vista infantil, egoístamente, justamente, empáticamente... y no soy capaz de concluir en algo concluyente. Espero que me perdones y que entiendas mi posición, seguiré con el cerebro en marcha pensando qué pieza mover y cómo hacerlo en el tablero de este juego cuyas normas hemos perdido.

Fdo: tu…lo que sea.

Elena.


P.D.1: Esta es solo la primera de las múltiples “cartas” que pienso escribirte para que intentes comprender mi situación.

P.D.2: Solo te pido que no me olvides.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El destino lo sabía.

    Aquí estoy de nuevo, se que dije que lo actualizaría a menudo, pero no tengo tiempo. Exámenes, trabajos, leer... y claro, el poco tiempo libre que me queda lo dedico a mis amigos y a desconectar del mundo. Últimamente he perdido el control de mi vida por completo, un día todo mejora, al día siguiente vuelve a torcerse, y rutina de nuevo. La odio, odio la rutina y todo lo que trae consigo, no soporto saber lo que va a suceder en cada momento, pero debo acostumbrarme, me esperan 2 años más así aún. Esto esta bastante soso y tal pero tengo que volver a estudiar, os dejo con un texto que escribí hace poco, espero que os guste.
    
    Quiero verle y no sentir nada,que pase por mi lado y no tiemble,que me hable y no esté nerviosa,que le vea con otras y me alegre por él... Pero no todo es tan fácil; es complicado de entender, porque en verdad nunca ha sido mío y puede que no lo sea nunca, pero ha estado conmigo, he reido junto a él, he besado sus labios...demasiadas cosas diría yo para nunca llegar a tenerlo. He soportado que pase de mí, que no me llamara, hasta llegar a verlo con otra y yo como no soy nadie para decirle nada, he callado, he contenido mis lágrimas y he visto la realidad. Pero ya no quiero recordar momentos en los que fui feliz, ni tampoco dudas que me han hecho pasar noches en vela. Ahora quiero ser su amiga y nada más, verle con otros ojos diferentes a estos, que no brillen al verlo llegar y que no le miren de reojo sin mirar. ¿Cuántas veces me lo he propuesto y no he llegado ni al segundo día?Es como los propositos de nuevo año..tardas en realizarlos o alomejor ni los logras. Tampoco lo tomo como un juego al que siempre me apetece jugar, pero si como una persona a la que he ido queriendo poco a poco sin darme cuenta, una persona que me ha hecho llorar y me ha hecho sonreir, pasar tardes inolvidables y noches interminables...


    Espero volver por aquí pronto, deseadme suerte ;)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sin sueños no se puede vivir.

    En los sueños todo es posible: volar, amar lo odiado, vivir lo nunca vivido, morir y volver a nacer... De los sueños puedes aprender, reír, amar, incluso soñar. Puedes alcanzar lo inaccesible, lograr lo imposible y llegar más lejos de lo que nunca ha llegado nadie.
    Nuestra alma necesita de ellos. La vida se ha construido a base de pequeños pensamientos imposibles. No sabemos avanzar sin ilusión, sin fantasía, sin utopía...Son pequeñas esperanzas que empujan nuestras vidas y nos ayudan a alcanzar momentos de felicidad.
    Porque soñar no es de necios, soñar es de valientes, de intrépidos, de luchadores. Uno de los peores enemigos para hacer que no se cumplan los sueños es el miedo, es nuestro temor a equivocarnos y esto hace que no pongamos la iniciativa para empezar a cumplirlos.
    Ojalá lleguemos a esa frase que alguien dijo una vez, " Soñad y os quedaréis cortos".








miércoles, 27 de octubre de 2010

Nueva etapa.

    Casi siete meses después de mi última entrada en el blog, aquí estoy de nuevo. Lamento haberlo tenido abandonado pero la falta de inspiración y tiempo pasan factura. He decidido darle un giro a la temática que tenía mi blog (y ya que estamos, también un cambio de imagen), ahora además de escribir mis textos, lo usaré también como diario, colgaré fotos... Espero que os guste. Comencemos...
  
    Desde abril, la verdad, han ocurrido muchas cosas en mi vida. Acabé el curso tal y como esperaba, sin una nota media excesivamente buena, pero al fin y al cabo eso da igual.
    La graduación fue...digamos...rara. Mucha gente desconocida, mucho alcohol, mucha locura (pero no por mi parte). Si esa noche hubiera bebido (al igual que el resto de la gente que por allí había) o bien no hubiera sido tan sensata, ahora no estaría como estoy.
    Unos días después me embarqué en mi tercer crucero en tres años (un poco harta estoy ya, pero no me quejo), conocí a gente maravillosa que espero volver a ver, descubrí lugares impresionantes y hasta aprendí nuevos idiomas!jajaja...en definitiva unos días para el recuerdo.
    El resto de días del verano (hasta llegar a finales de agosto) puedo resumirlos en horas y horas y horas hablando por teléfono, tuenti...noches en vela riéndome como una tonta sin ser capaz de dormir, decepciones al descubrir que las películas se entrenan en el cine por la noche, comer BK's en cantidades industriales, enfadarme al descubrir que a ciertas personas es imposible hacerlas cambiar de opinión, baños nocturnos en piscinas, saltar la valla del instituto para jugar a basket, noches sentada en la plaza hablando de cotilleos, sesiones de fotos para concursos, sábados de botellones solitarios comiendo pipas, tours turísticos expres por el pueblo...todo esto junto a personas muy importantes para mí (ell@s saben quienes son).
    En torno al 20 de agosto dieron comienzo las ferias de mi pueblo. No dormí nada, os lo aseguro. Empezaba a prepararme a las 10 de la noche, salía a las 12 de casa y hasta las 8 o 9 de la mañana no llegaba de nuevo. Todo esto en una semana en la que bebí, bailé, comí patatas con ketchup a las 5 de la mañana, me salieron moratones por todo el cuerpo gracias a los coches de choque, gente que iba a venir y no vino, comprar una botella de agua para acompañar a las patatas y que me llamen pastillera, llegar a casa a las 9 de la mañana acompañada de una gran cantidad de churros para darles los buenos días a la familia...y un largo etcétera. Cuándo acabaron comenzaron la del pueblo de al lado y otra semana sin dormir; pero estas fueron más bestias porque me iba a las 7 de la tarde y volvía a las 10 de la mañana, y aunque no hice gran vida social, me lo pasé genial: también comí patatas (tengo un serio problema), vi partidos de basket, llegué a la conclusión de que las palomas me odian, perdí una pulsera que tenía hace dos años y que debía a una persona, también me monté en los coches de choque, conocí a personas que hacía mucho que quería conocer, me hice amiga de un gato, comí dulces recien salidos de la pastelería a las 6 de la mañana, estuve en una vaquilla, me regalaron un baby bob esponja de peluche...demasiados buenos momentos diría yo.
    Finalizaron agosto y el verano (y todo lo que vino con él) en definitiva, una pena... Empiezo bachillerato y con ello una nueva etapa en mi vida. Muchos de mis compañeros de la eso ya no están conmigo, pero otros muchos si. Ahora me acompaña en clase un chico un tanto dormilón y despistado pero adorable (salvo porque no se quiere hacer fotos conmigo) aunque hecho de menos a una chica rubia que llevaba casi cuatro años a mi lado. No hay tantas risas como el año pasado pero somos un buen grupo. No me queda otra que pasarme las tardes en casa, sin apenas coger el ordenador, estudiando, haciendo deberes, redacciones...pero espero que merezca la pena cuando en un par de años esté en Madrid estudiando lo que quiero, periodismo.

    Prometo actualizar esto más seguido (tanto como me permitan mis profesores), contando novedades o poniendo alguno de mis textos. Os dejo algunas de las fotos que resumen mi verano.

Último día en clase de dibujo.
Única foto que tengo de la graduación.
Día de la entrega de notas.
Tallin (Estonia).
San Petersburgo con Pablo y Alejandro.
Escribiendo en el muro de Berlín.
Algunos de mis mejores amigos :)
Una noche aburrida.
Día grande en las ferias.
Algunas fotos de las ferias.
Las mencionadas patatas fritas a las 5 de la mañana.
Churros a las 8.
Haciendo "primos".
Último día de ferias en Valencia.
Mi amigo el gato.
Una buena tarde.
Sesión en San Vicente.
Una de las tardes de aburrimiento.


    Si habeis llegado hasta aqui ya no os cuenta nada dejar un comentario ;) Gracias a todos por este verano!
  

jueves, 1 de abril de 2010

Sólo espero que lo leas.

Y cuando pensaba que al fin iban a salirme bien las cosas, todo se va a la mierda. ¿Por tercera, cuarta, quinta vez? He perdido la cuenta. No puede ser que ma salga todo tan mal. Voy de caída en caída y va a llegar un momento en que no consiga levantarme.
"¿Y quién ha dicho que me interese que sigas enamorada de mi?". Tus últimas palabras hacia mi. ¿INTERESE?¿Qué significa eso?¿Que solo me has usado?¿Nunca me has soportado o es lo que intentas hacerme creer? Se tu respuesta: "nunca te he soportado". Ja Ja y Ja. No cuela.
No consigo comprender por qué razón me tratas así. Si es porque (como he dicho anteriormente) no me soportas o porque intentas que sea yo la que no te soporte a ti. A pesar de las múltiples veces que me has repetido eso de "no te quiero" nunca te he creído. ¿Y sabes por qué? Porque una chica nota cuando alguien siente algo por ella (intuición femenina), y no me refiero a estar perdidamente enamorado, sino a una simple atracción. Y también se que (al igual que yo) confiabas en que todods aquellos planes que hicimos (tú me entiendes) un día pudieran hacerse realidad. Y me da igual lo que digas. Se cuando debo creerte y cuando no.
Mira que he intentado muchas veces ponerme en tu lugar y llegar a comprender como te sentías después de que YO lo jodiera todo. Porque sí (lo reconozco) dije cosas que no debería decir nadie en ninguna situación, porque esas palabras pueden causar daños irreparables en el corazón de cualquiera (también en el tuyo, porque a pesar que te hagas el duro todos tenemos nuestro lado sensible). Y ¿sabes? Yo no he sido la única que ha hecho daño aquí. TÚ me dejaste bien jodida en varias ocasiones. Pero te perdoné (aunque ni siquiera me pidieras perdón). Supongo que por esa razón tenía la esperanza de que tu hicieras lo mismo conmigo (con la diferencia de que yo SI te pedí perdón).
Nunca te he tratado mal, es más, he puesto TODO lo que estaba en mi mano POR TI. Para simplemente verte (ten eso presente). Simplemente por UNA JODIDA MIRADA TUYA. ¿Y sabes la razón? No, no la sabes. No he sentido por ti un simple embobamiento adolescente, de estos que se pasan en un par de días. Estaba LOCA Y PERDIDAMENTE ENAMORADA de ti. Y no me preguntes el motivo porque no lo se ni yo. Bien es cierto que no debería haberlo hecho (pero eso no se elige) ya que eres el prototipo de hombre que siempre había odiado (hasta conocerte), también está presente el asunto distancia (pero eso es un tema a parte). Siempre he tenido chicos detrás. Pero no se, los veía tan a mi alcance que no llegaba a sentir nada por ellos. Quizá por eso he sentido tanto contigo, porque no me decías lo guapa que estaba ni cosas de ese estilo. Sino todo lo contrario. Supongo que me gusta que me den caña.
Y ahora me gustaría que me explicaras cómo hago para olvidarte. Dime la técnica que has usado frente a mi, para comprobar si frente a ti también funciona (lo dudo). Aunque quizá sea yo la que se niega a olvidarte por temor a enamorarme de otro, y que ese otro tenga lo que un día fue tuyo.
Tal y como están las cosas lo mas probable es que estés enamorado de una chica (creo sabes hasta quien es). Intuición femenina (espero equivocarme). Pero si estoy en lo cierto, no me lo digas por favor (sabes que no lo soporto), pero os deseo lo mejor. Que ella te haga todo lo feliz que te mereces ser (y yo no supe hacer) y que ella sea todo lo feliz que yo fui (aunque sea casi imposible). Pero de una cosa estoy segura. Esa chica no se hace ni la mas mínima idea de lo afortunada que es al tenerte (yo me di cuenta demasiado tarde).
Después de escribirte "la biblia en verso" solo pretendo que así entiendas como me siento y que intentes ponerte en mi lugar y pienses mejor las cosas que dices (a mi o a otras chicas, ya que eres todo un Don Juan). Escribiéndote todo esto no pretendo que te apiades de mi ni nada parecido, solo quería darte las gracias. Si, has leído bien. Darte las gracias por todo. Porque a pesar de los malos momentos, gracias a ti he sido mas feliz que nunca. Y ya se que no me entiendes porque tu no me has dado nada bla, bla, bla... Pero como he dicho antes "una simple mirada tuya era capaz de colapsarme por completo". Así que MUCHISIMAS GRACIAS CARIÑO.
No quiero que esto sea una despedida, sino un hasta pronto. Que dentro de un tiempo podamos volver a intentarlo (porque sabes tan bien como yo que estamos hechos el uno para el otro) pero hasta entonces espero que sigamos siendo amigos.
P.D.: ni te imaginas lo que me va a doler no poder volver a decirte un simple TE QUIERO.