expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

lunes, 21 de noviembre de 2011

Por las seis vidas que nos quedan.

    Por más que lo intento no consigo averiguar qué somos, y mucho menos aún qué es lo que fuimos.
    ¿Requisitos para ser amigos? Sí, creo que tú y yo los cumplimos todos, y si no son todos, al menos si que cumplimos con la mayoría. ¿Confianza? Eso es algo con lo que contamos, creo que desde el mismo día en el que nos conocimos. Y no sé por qué, porque al fin y al cabo éramos dos personas que no se habían visto en la vida, pero que fueron capaces de hablar durante horas y horas, sin cansarse, igual que si llevaran toda su vida haciéndolo. Es más, me atrevería a decir que es mi mejor amigo desde ese mismo día. Que fue  imprescindible en mi vida. Nos ayudábamos en todo lo que podíamos, y en lo que no podíamos también. Pero sin lugar a dudas, creo que lo que más admiro en nuestra relación es la verdad, esa que creo que nunca nos ha faltado. Porque siempre hemos tenido claro eso de “las verdades a la cara aunque duelan” ¿Atracción? Sí, supongo que también. Es algo fundamental, se quiera o no. La chispa que hace que todo funcione mejor. Que ahora podría hablar de miradas que hipnotizan y sonrisas que enamoran, pero que eso es otra historia.
    Es raro. Me siento rara al pensar en esto. Diciendo la verdad, nunca me había sentido así con alguien. No es sólo confianza lo que me transmite, pero tan poco sabría deciros qué es. No encuentro las palabras. Me siento bien estando a su lado, me hace reír, y eso no todo el mundo puede decirlo. Pero esto no quiere decir que todo entre nosotros sea perfecto. Es más, hace tiempo que no lo es. Lo que hace que intente “aprovecharle” cada vez que tengo la oportunidad, ya que nunca sé cuando va a ser tarde para hacerlo.
    Es una de esas personas insustituibles en tu vida, ya sea por su locura o por su cordura. Es capaz de hacer cosas que muchas personas ni se plantearían. Es muy grande, aunque la mayoría del tiempo se subestime. Pero sin lugar a dudas, lo que más admiro es su nobleza, su honradez. Es de esas personas que siempre van de frente, que defienden lo que quieren, que lo da todo por la gente. No encontrareis muchos así en este mundo. 
    Por todo esto y mucho más voy a intentar retenerle en mi vida todo el tiempo que pueda. Porque la mayoría de la gente no se dan cuenta de la maravillosa persona que tienen al lado, pero yo si. Por eso quiero decirle todo esto. Que sepas que siempre estaré ahí para arrancarte una sonrisa (o una lágrima) y que si quieres planear el asalto al mundo, yo lo planearé contigo. (Aunque siga sin saber qué somos).

    P.D.: Sólo te voy a pedir una cosa. Verdad. Y recuerda que las verdades a medias también son mentiras. ;)

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Cómo renunciar al motivo de tu sonrisa?

Lo más duro no es hacerlo. Al fin y al cabo es una decisión más de tantas que tendrás que tomar en tu vida. Lo más difícil es enfrentarse al día a día. Saber que ya no va a estar ahí como tantas otras veces. Saber que todo el tiempo invertido ha sido en vano. Que has luchado por nada, por una simple ilusión. Porque sí, de ilusiones se vive, y para ilusa tú. También está eso de renunciar a tus principios. "Mientras quede una posibilidad entre miles de millones, vale la pena intentarlo". Pero, ¿en qué momento deja de valer la pena? ¿Cuando los malos momentos abundan más que los buenos? ¿Cuando te quedas sin fuerzas para seguir intentándolo? Nunca he sido de esas. Creo que nunca me he rendido. Pero esta vez la situación me supera. Siento que lucho por algo que nunca va a venir y que cada vez está más lejos. Y podría conformarme con lo que tengo. ¿Pero quién se conforma con la Tierra pudiendo tener las estrellas? Yo desde luego no... Y mientras las estrellas sigan brillando en mi cielo y ninguna persona se adueñe de ellas, esta loca va a seguir reconstruyendo su cohete, aunque se le venga abajo mil y una veces más. Ese cohete sencillo, pero que consiguió llegar hasta la luna y que espera que un día alcance las estrellas. Estrellas que cada noche le iluminan la cara, que le alegran la mirada, que la hacen sonreír... Difícil a veces, improbable otras, pero nunca NUNCA imposible.

P.D. No, nunca renuncieis al motivo de vuestra sonrisa.