Entre canciones de pereza, intento dar un aire fresco y nuevo a mis tardes. Me gustaría poder decir que he borrado esta última semana de mi vida, que he podido escribir una historia encima llenando cada rincón de nuevas sensaciones... Pero ha quedado sólo en el intento. Vuelve el miedo, la inseguridad, pero también las ganas de más, de encontrar el valor que perdí y dar un significado latente a este caos de dudas. Me he lanzado al vacío, siento la gravedad y comienza una nueva aventura. La última. No habrá más días de desesperación, ni noches en vela releyendo mensajes que creía ciertos, hasta que la mas dura realidad me azotó sin reparo. Esta decisión es responsabilidad mía y, como tal, he de asumirla sin vacilaciones, segura de lo que hago, aunque sepa a lo que me enfrento. No soy una experta en esto del amor, de eso no hay duda, pero sigo teniendo fe en que algún día volveré a escribir sobre él, contando su cara mas simpática y desenfadada. Vuelvo a mirar por mí, tirando de ese egoísmo que a veces evoco. Vuelvo a querer sonreír, aunque las ganas no me acompañen todo lo que yo quisiera, y vuelvo a poder mirarle a la cara, haciendo la vista gorda q todo eso que se reproduce casi instintivamente en mis ojos. No tengo que agradecerle nada a él, mi hipotético bienestar no es casualidad, es fruto de la ayuda de muchos, de esos que te quieren de forma incondicional y que dejan atrás mentiras y circos para hacerte ver que tú también has cometido fallos dignos de reprochar.
A ti, a quien más me ha ayudado, sin tener por qué...Quien ha tenido que tirar de mi... Aunque quemar mi casa fuese tu deseo en no pocas ocasiones, espero poder quedar contigo algún día y escuchar miles de cosas buenas, despotricar de alguna película que no fue tan buena cómo pensábamos, hablar sobre millones de cosas...
Gracias, gracias, gracias. Sabes que siempre estaré ahí para lo que necesites. Eres increíble.
No hay comentarios:
Publicar un comentario