expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

miércoles, 13 de abril de 2011

Sin miedo a nada.

Me muero por suplicarte, que no te vayas. Me muero por escucharte decir las cosas que nunca dirás. Mas me callo y te marchas. Mantengo la esperanza de ser capaz algún día, de no esconder la heridas que me duelen al pensar que te voy queriendo cada día un poco más. ¿Cuánto tiempo vamos a esperar? Me muero por abrazarte, y que me abraces tan fuerte. Me muero por divertirte, y que me beses cuando despierte acomodada en tu pecho. Hasta que el sol aparezca me voy perdiendo en tu aroma. Me muero por conocerte, saber qué es lo que piensas, abrir todas tus puertas y vencer esas tormentas que nos quieran abatir. Centrar en tus ojos mi mirada, besarnos hasta desgastarnos nuestros labios. Y ver en tu rostro cada día crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir, aparcando el miedo a sufrir. Me muero por explicarte lo que pasa por mi mente. Me muero por intrigarte y seguir siendo capaz de sorprenderte. Y sentir cada día ese flechazo al verte. ¿Qué más dará lo que digan? ¿Qué más dará lo que piensen? Si estoy loca es cosa mía. Y ahora vuelvo a mirar, el mundo a mi favor, vuelvo a ver brillar la luz del sol. 

No hay comentarios: